La presión y composición de los gases residuales en un sistema de vacío varía considerablemente con su diseño e historia. Para algunas aplicaciones una densidad de gas residual de decenas de miles de millones de moléculas por centímetro cúbico es tolerable. En otros casos, no más de unos cientos de miles de moléculas por centímetro cúbico constituyen un vacío aceptable.
jueves, 26 de julio de 2018
HISTORIA
El frasco de vacío fue diseñado e inventado por el científico escocés sir James Dewar en 1892, como resultado de su investigación en el campo de la criogenia, y en ocasiones se le denomina frasco de Dewar, en su honor. Mientras realizaba experimentos para determinar el calor específico del elemento paladio, Dewar formó una cámara de latón que encerró en otra cámara para mantener el paladio a la temperatura deseada. Evacuó el aire entre ambas cámaras, y creó así un vacío parcial para mantener la temperatura del contenido estable. Al necesitar ese envase aislado, Dewar creó el frasco de vacío, que se convirtió en una herramienta significativa para experimentos químicos y también en un elemento común de las casas. El frasco se desarrolló más tarde utilizando nuevos materiales como el cristal y el aluminio; sin embargo, Dewar se negó a patentar su invención.
DESCRIPCIÓN
Su estructura principal consta de una doble pared de vidrio, pintada de plateado, y en el espacio intermedio se produce vacío, cuya función principal es evitar la transferencia de energía por convección y conducción, mientras que el plateado permite reflejar la radiación, ya que la plata es un muy buen reflector y tiene baja emisividad. Últimamente se utilizan también fibras de vidrio en el interior para dicho fin.
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El frasco de vacío fue diseñado e inventado por el científico escocés sir James Dewar en 1892, como resultado de su investigación en el...
